De la sombra a la sombrilla, de la toma que llega de la loma a la botella que la embotella, del desaire al aire. Las urbes se deben a sus ciudadanos y no a
De la sombra a la sombrilla, de la toma que llega de la loma a la botella que la embotella, del desaire al aire. Las urbes se deben a sus ciudadanos y no a pesa...
Información basada en reportes de lanacion.com.co.